Comunico mi decisión de no renovar como Embajador del Pacto Climático Europeo tras una profunda reflexión y ante la creciente preocupación por la evolución reciente de las políticas climáticas en la Unión Europea.
Desde febrero de 2022 he defendido activamente este proyecto, convencido de que Europa debía liderar con coherencia, ambición y ejemplo frente a la crisis climática. Sin embargo, considero que ese liderazgo se ha visto progresivamente debilitado por decisiones políticas que suponen, en la práctica, retrocesos respecto a los compromisos adquiridos.
En los últimos años hemos visto:
• Reactivación del carbón tras la crisis energética
• Refuerzo estructural del gas fósil y riesgo de dependencia a largo plazo
• Persistencia de combustibles fósiles con subsidios poco transparentes
A estos ejemplos, que son sólo una parte, se suman retrocesos regulatorios que evidencian una desalineación creciente entre objetivos climáticos y políticas reales.
Este conjunto de decisiones refleja un cambio de enfoque: de una lógica de transformación estructural basada en la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, a otra centrada en la compensación, la flexibilidad y la gestión de equilibrios económicos y políticos a corto plazo. Si bien este giro responde a un contexto geopolítico y económico complejo, sus efectos sobre la credibilidad de la acción climática europea son significativos.
En este contexto, he llegado a percibir que el papel de los embajadores puede estar siendo utilizado de forma instrumental para reforzar una imagen de ambición que no se corresponde plenamente con la realidad. Contribuir, aunque sea indirectamente, a dinámicas de greenwashing institucional no es compatible con mis principios.
Mi función debería consistir en trasladar a la ciudadanía un mensaje honesto, coherente y respaldado por hechos. Sin embargo, la divergencia entre narrativa y práctica ha erosionado la legitimidad de ese mensaje y, con ello, la credibilidad del propio rol.
Por todo ello, no considero éticamente viable continuar desempeñando este cargo.
Esta decisión no supone en ningún caso un alejamiento de la acción climática. Al contrario, responde a la convicción de que hoy se necesita más ambición, más coherencia y más honestidad.
La Unión Europea ha sido históricamente un referente en la lucha contra el cambio climático. Recuperar ese liderazgo requiere decisiones valientes, estructurales y plenamente alineadas con la evidencia científica, evitando soluciones coyunturales que perpetúan la dependencia de combustibles fósiles o diluyan los objetivos finales.
Agradezco sinceramente la oportunidad de haber formado parte de esta iniciativa, así como el trabajo compartido con tantas personas comprometidas. Confío en que esta decisión contribuya a abrir una reflexión necesaria sobre el rumbo actual y sobre la urgencia de garantizar un cumplimiento real, riguroso y verificable de los objetivos climáticos.
Atentamente
Marcos Marchionno Rebeiro

