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Pacto Europeo x el clima

Pacto Europeo x el clima

Pacto europeo por el clima

El Pacto Europeo por el Clima es una iniciativa europea que forma parte del Green Deal y se puso en marcha en diciembre del 2020.

Este pacto invita a las personas, comunidades y organizaciones a participar en la lucha contra el cambio climático, en la transición ecológica y a construir una Europa más verde y participativa.

Los embajadores del Pacto Europeo por el Clima somos personas de distintas trayectorias, comprometidas con la acción por el clima. Difundimos, incidimos y apoyamos la acción por el clima en todos los ámbitos; trasladamos las iniciativas a nuestras comunidades y redes y  quieren cambiar las cosas.

Lamentablemente desde la Unión Europea se está dando un giro hacia la flexibilización, desregulación y aplazamiento de las metas del Pacto Verde Europeo, impulsado por presiones políticas, electorales y protestas de sectores industriales y agrarios.

Algunos de los puntos a los que me refiero son los siguientes,

1. Retrocesos en el sector agrario y alimentario («De la Granja a la Mesa»)

  • Desmantelamiento de exigencias en la PAC: La UE eliminó o flexibilizó condicionalidades ambientales clave de la Política Agrícola Común (PAC), como la rotación obligatoria de cultivos o la reserva de tierras en barbecho para la biodiversidad.
  • Retirada de la norma sobre plaguicidas (SUR): Se archivó el Reglamento sobre el Uso Sostenible de Plaguicidas, que buscaba reducir al 50 % el uso de pesticidas químicos para 2030.
  • Freno a la transición alimentaria: Se paralizó el Marco Legislativo para Sistemas Alimentarios Sostenibles (FSFS), debilitando la estrategia de producción limpia.

2. Dilación y debilitamiento de normativas ambientales clave

  • Aplazamiento del Reglamento de Deforestación (EUDR): La UE retrasó un año la entrada en vigor de la ley destinada a vetar importaciones de materias primas (soja, carne, café, madera) vinculadas a la deforestación global. Cedió a las presiones de socios comerciales internacionales (como Brasil, EE. UU. e Indonesia) y del sector empresarial europeo, enviando un mensaje de tibieza en la protección de los ecosistemas globales.
  • Ley de Restauración de la Naturaleza «descafeinada»: Concebida originalmente como la joya de la corona para recuperar el 20% de las zonas terrestres y marinas degradadas para 2030, la ley sufrió recortes severos durante la negociación. Se eliminaron objetivos vinculantes específicos para el sector agrícola y se añadió una «freno de emergencia» que permite suspender las metas si la seguridad alimentaria se ve amenazada.
  • Prórroga a la venta de motores de combustión: Aunque la meta formal sigue siendo 2035 para la venta exclusiva de vehículos cero emisiones, Alemania lideró la inclusión de excepciones para los e-fuels (combustibles sintéticos), abriendo un portillo para perpetuar los motores de combustión tradicional.

3. «Greenwashing» institucional y transición energética contradictoria

  • Inclusión del gas y la energía nuclear en la Taxonomía Verde: Clasificar el gas fósil y la energía nuclear como fuentes de inversión «sostenibles» restó credibilidad a los criterios financieros ecológicos de la UE. La inclusión de estas como actividades económicas «sostenibles» dentro de la Taxonomía de la UE desvirtuó la métrica financiera del Pacto Verde. Esto permite que fondos de inversión etiquetados como «verdes» financien infraestructuras de gas que perpetúan la dependencia de combustibles fósiles.
  • Permisividad con créditos de carbono internacionales: La apertura hacia compensaciones fuera de la UE mina el compromiso de reducción directa de emisiones dentro de sus fronteras, permitir contabilizar la absorción de carbono fuera del territorio comunitario o depender en exceso del mercado de créditos mina la obligación de realizar reducciones drásticas y directas dentro de las fronteras de la UE.
  • Apuesta por la infraestructura gasista tras la crisis energética: La urgencia por sustituir el gas ruso derivó en un gasto masivo en nuevas infraestructuras de Gas Natural Licuado (GNL) y contratos a largo plazo con terceros países, bloqueando capital financiero en energía no renovable por décadas.

4. Cambio de prioridades políticas e industriales

Cesión ante la presión geopolítica y electoral: La crisis energética y el avance de posiciones conservadoras en el Parlamento Europeo llevaron a diluir la ambición del paquete Fit for 55.

Foco prioritario en competitividad y desregulación: El discurso oficial viró del liderazgo climático a la reducción de «cargas administrativas» para empresas y agricultores.

Por estos motivos y muchos otros, he decidido no renovar como Embajador europeo del Pacto Climático.

Acepté ese compromiso en febrero de 2022 para impulsar el liderazgo de la Unión Europea en la transición ecológica. Sin embargo, en los últimos tiempos la UE está dando un paso atrás tras otro en su propio Pacto Verde, y ya no me siento identificado representando este movimiento.

No puedo seguir exponiendo las ventajas de comprometerse con el planeta mientras la UE hace justo lo contrario, validar el greenwashing institucional desde dentro supondría estar de acuerdo con la falta de valentía de unas instituciones que prefieren ceder al cálculo político y a la fuerza económica de las grandes multinacionales, antes que defender el futuro.

Seguiré luchando contra la crisis climática tan presente, con la misma fuerza de siempre, pero desde espacios donde la coherencia y la urgencia de verdad importen.